Érase cuando el Presidente
El Presidente guiado por el jefe de partido de ese país recorrió el trigal de una granja donde obtuvo una buena cosecha.
Al Presidente que contemplaba las espigas atractivas de los trigales extendidos sin fin el jefe de partido le dijo con orgullo que esta granja cultivaba el trigo mejor que otras.
El Presidente le dijo que esta granja obtuvo una cosecha abundante por haber prendido bien las semillas, preguntándole cuánta cantidad de semillas habían sembrado por hectárea. A la pregunta inesperada él dijo que preguntaría al funcionario encargado de la agricultura porque le faltaba tiempo para prestar atención minuciosa hasta a la agricultura y llamó al secretario de esta rama. Pero, ni ese funcionario sabía bien. Por eso llamó a una persona de la comitiva, que era el ingeniero-jefe de la granja. Él sacó la agenda del bolsillo y le dijo al Presidente las cifras.
El Presidente cortó una espiga para ponerla sobre la palma y descascararla y le preguntó otra vez cuánta cantidad de abonos nítricos y fosfóricos habían fertilizado por hectárea.
Al oírle el Presidente dobló la cintura para palpar la tierra y dijo: Si el trigo ha madurado así con 80 kg de abono nítrico por hectárea, significa que es muy buena la calidad de la tierra.
Todos los acompañados quedaron admirados porque vieron por primera vez que el líder de un país estaba versado de la agricultura y tocaba hasta la tierra.
El jefe de partido le dijo con un tono de preocupación al Presidente que no podían dedicarse a la agricultura sin ninguna preocupación debido al frente frío. Como si lo afirmara, el Presidente explicó con detalles: Eso se debe a que se extendió la superficie del
Al oírle el jefe de partido le dijo sin protocolo: ¿Cuándo cogió camarada
Al instante, hizo un gesto de que le disculpara por una expresión inadecuada al rango, admirando: No puedo menos de asombrarme porque un jefe de Estado está versado en los asuntos agrícolas.
El Presidente se rió con amplia sonrisa y dijo: Gracias por haber llamado como “verdadero campesino”. Es posible atender justamente los asuntos políticos del Estado sólo siendo el fundidor si en la fundición de
Por la enseñanza del Presidente el jefe de partido está indescriptiblemente impulsado y fascinado.