Un día, tras pasar unos diez días después de la conmemoración grandiosa de la fundación del Partido del Trabajo de Corea, el Máximo Dirigente
El Máximo Dirigente confesó su emoción en la última parte de su discurso:
Un llamamiento a todos los miembros del Partido: ¡Sirvámosle al gran pueblo con total entrega! ¡Viva el gran pueblo coreano firmemente unido en torno al invencible Partido del Trabajo de Corea!
El Máximo Dirigente les dijo a los funcionarios que recordaban con emoción aquel día significativo: La llave de que nuestro Partido ha venido inscribiendo solamente la victoria y la gloria en la historia de la Patria a lo largo de 70 años es que cuenta con el gran pueblo. Hasta ahora, nuestro pueblo ha venido confiando y respetando al Partido confiando siempre su destino en él y ha cumplido la línea y la política del Partido con el espíritu y el temperamento de la lucha heroica que remueve cielo y tierra si fuera necesario en total respuesta a su llamamiento.
Prosiguió que, contar con el gran pueblo que cumple cabalmente e infaliblemente la línea y la política del Partido es su orgullo y la fuerza más grande. Y dijo con fervor que, los funcionarios deben trabajar con total entrega para el pueblo a partir de la noble concepción de ofrendar hasta la vida aunque fuese para aportar un grano de arena en beneficio del pueblo.