El Máximo Dirigente
El Máximo Dirigente, exponiendo su decisión de salvaguardar para siempre el bienestar, la paz y el futuro del Estado y el pueblo valiéndose a sus poderosas fuerzas militares y emprender una nueva marcha para un mayor desarrollo y prosperidad con renovado ánimo y fe, con extraordinario entusiasmo y disposición, exhortó ardientemente a marchar vigorosamente para un luminoso porvenir y un nuevo triunfo del socialismo.
Todos los participantes que guardaron con agitación ilimitada el discurso del Máximo Dirigente, en el cual todas las frases llenaban del amor ferviente y la confianza verdadera al pueblo, dieron aclamaciones estruendosas en veneración al gran padre derramando lágrimas de emoción.
La imagen emocionante del pueblo coreano que veneraba al Máximo Dirigente, quien confesaba su sinceridad calurosa, fue el arma incomparable de la RPDC y el aspecto verdadero de la unidad monolítica, los cuales nadie puede obtener en este planeta, que se demostraron firmemente de nuevo bajo el cielo del octubre.