Fue la mañana del 16 de febrero de un año.
El gran Dirigente
El funcionario se dirigió al albergue y trajo el desayuno para varias personas igual que les daba a los internos.
El otro día, el gran Dirigente dijo al funcionario del sector correspondiente que había traído la comida del albergue y comido con los familiares con el sentimiento de celebrar su día de nacimiento junto con el pueblo y para averiguar el estado de la vida alimentaria de los internos, pero su sabor no fue bueno. Prosiguió que la próxima vez probaría la comida del albergue de otro órgano. Entonces, el funcionario se dio cuenta de aquel hecho y se humedeció sus ojos.