En abril de 1992 durante la entrevista con el Presidente
Con una sonrisa en el semblante, el Líder dijo que no tenía gusto o recreación especiales dignos de mención y que podía contar que leer libros y compenetrarse con el pueblo era su afición.
El interrogante le confesó que hasta la fecha se reunió con muchos jefes de Estado y personalidades de fama, quienes le hablaron de caza, pesca, natación o diversión como sus gustos favoritos, pero ninguna vez de lectura de libros o compenetración con el pueblo. Y expuso que el gusto del Presidente coreano era modesto, pero contenía un sentido muy profundo como el universo y que constituía el gusto del gran hombre de fama mundial imposible de oír a cualquier otra persona.