En una ocasión, el estimado camarada
El mandatario se enrolló la manga y pidió al “doctor” puesto del uniforme médico con estetoscopio colgado en su cuello que le examinara.
Al “médico” que le preguntaba qué le duele aplicando el estetoscopio, el mandatario dibujó una amplia sonrisa en el rostro.
Era una conversación sin cumplidos entre el jefe de Estado y un niño cariñoso, y una escena llena de amor.