El estimado camarada
Y prosiguió que ese día festivo en que enaltece la sagrada trayectoria del nuevo nacimiento y desarrollo de nuestro Estado es el enfoque de la época y el balance orgulloso del espíritu inmarcesible de un pueblo que produjo un viraje en su destino, de decenas años de la ardua historia de resistencia, así como de cómo en sus ocho décadas de historia la nueva Corea ha encumbrado a lo más alto su dignidad y honor.