Póngase letras de registro Son letras prohibidas
Las palabras de la veterana suenan hasta hoy

Cuando salí para ir al trabajo, vi a los abuelos veteranos vestidos de uniforme militar de guerra. Mi suegra también fue veterana de guerra. Aunque ha transcurrido mucho tiempo desde que mi suegra murió, en estos días en vísperas del septuagésimo aniversario de la victoria en la guerra suelo recordar de mi suegra, y hoy me encontré sí misma que se esfuerza por encontrar la figura de mi suegra entre los veteranos de guerra. Me ocurrió el cuento que mi suegra me había dicho sobre el tiempo de guerra.

En 1950, cuando los imperialistas yanquis provocaron la guerra agresiva en Corea, mi suegra que era muchacha con dos trenzas solicitó el ingreso al EPC y sirvió como enfermera en un hospital de campaña del Ejército Popular.

Mi suegra dijo que no había hecho méritos dignos de enorgullecerse especialmente en la guerra, pero que refugiaba a los pacientes llevándolos a cuestas con cuerpo de la muchacha joven, cuando los aviones yanquis bombardeaban el hospital en cualquier tiempo, y que consagró mucha sangre para hacer los pacientes permanentes entre la vida y la muerte a volver a la vida.

Al escuchar todo el cuento de la suegra, le pregunté:

“¿En qué pensaba cuando combatía en la guerra? ¿Creía realmente que podría vencer?”

Francamente dicho, yo quería escuchar de nuevo el sentimiento sincero de la suegra veterana, a quien yo trataba sin ceremonia considerándola no como veterana de guerra sino como madre verdadera generosa y sencilla que vivía junto conmigo.

La suegra dijo con un tono ordinario pero lleno de confianza:

“En aquel tiempo, combatíamos con el único pensamiento de que íbamos a vencer sin falta cuando tuviéramos al General Kim Il Sung.”

Entonces, yo recibí un gran impulso. Las palabras que yo oía y veía ordinariamente a través del TV, la radio y los libros me acercaron con la nueva fuerza y peso. Como generación que no ha sufrido la guerra, conozco de la guerra sólo a través de las películas y los libros y he vivido gozando de felicidad más que sufrir, sentí penetrar hasta los huesos las palabras ordinarias de la abuela veterana quien había defendido la Patria con la sangre en la década de 1950, y se hicieron un recuerdo inolvidable.

Lo que me despertó, sumergida en reflexión, fue la voz alta de la locutora que sonaba del TV de gran tamaño instalado en la calle.

Resonó el reporte de capital importancia de que el estimado compañero Kim Jong Un dirigió el 12 de julio de 2023 el lanzamiento de prueba de ICBM de tipo “Hwasongpho-18”.

Contemplando el aspecto grandioso de que erguía hasta la larga distancia del universo la sustancia del arma estratégica cargada de la fuerza y la tecnología coreanas sacudiendo todo el planeta, me sentí muy emocionada con el pensamiento de que vencimos grandemente otra vez y que, tras haber logrado victorias teniendo al gran Líder, camarada Kim Il Sung y al gran Dirigente Kim Jong Il, saldremos para siempre victoriosos en el futuro también bajo la dirección del estimado compañero Kim Jong Un.

Es cierto. La llave de que nuestra generación antecedente pudo vencer a los imperialistas yanquis, agresores, en la guerra y que nuestra generación puede vencer en el futuro también, y el núcleo de la tradición de victoria está aquí en tener al gran comandante genial en el primero puesto y luchar confiando solamente en él.

Las palabras de la veterana sonaron muy simplemente pero tenían un peso grande.

Las palabras de la veterana suenan hasta hoy a las generaciones venideras.

¡No olvidéis esas palabras de la veterana!

¡Vosotros también vivid y trabajad con esa convicción!

¡Nosotros venceremos sin falta si luchamos confiando solamente en el estimado compañero Kim Jong Un!