En Corea se han descubierto muchos fósiles humanos del paleoántropo y del neoántropo.
Entre los fósiles de la etapa paleolítica se incluyen el “hombre de Ryokpho” descubierto en la región de Ryokpho de la ciudad de Pyongyang, el “hombre de Dokchon” descubierto en la ciudad de Dokchon de la provincia de Phyong-an del Sur y el “hombre de Hwadae” descubierto en el distrito de Hwadae de la provincia de Hamgyong del Norte.
En Corea, se han descubierto también muchos fósiles del neoántropo, entre ellos el “hombre de Sungrisan”, el “hombre de Mandal”, el “hombre de Ryonggok” y el “hombre de Hwangju”.
Estos fósiles humanos, junto con los vestigios de Komunmoru y de Dongamdong, que son vestigios de la era paleolítica inferior dejados por los hombres primitivos, muestran que los coreanos pasaron todas las etapas del progreso de la evolución humana sobre la tierra coreana, entre ellas la del hombre primitivo, la del paleoántropo y la del neoántropo.
El punto característico es que, la mayoría de los fósiles humanos de Corea se han descubierto en la zona del río Taedong, centrado en Pyongyang.