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Estimado camarada Kim Jong Un pronuncia un discurso programático en la ceremonia de clausura del 3º cursillo de trabajadores del sector propagandístico del PTC

Pyongyang, 22 de septiembre (ACNC) --El 21 de septiembre el camarada Kim Jong Un, Secretario General del Partido del Trabajo de Corea, pronunció un discurso programático en el acto de clausura del tercer cursillo de trabajadores del sector propagandístico del Partido del Trabajo de Corea.

Compañeros:

Pienso que este cursillo ha tenido éxito de acuerdo al deseo que teníamos de hacer de él una buena oportunidad para renovar la labor ideológica.

Ante todo, creo que han comprendido suficientemente la aspiración común y la necesidad del principio invariable de la primacía ideológica de nuestro Partido y el nuevo alcance actual del trabajo ideológico.

Tanto en la conferencia inicial como a través del informe diario sobre la marcha del cursillo, sentí la perentoria necesidad de cumplir la misión actual de trasformar la labor ideológica y percibí la elevada disposición y el entusiasmo de sus participantes de aprender más con una conciencia y actitud encomiables.

Esta postura llena de pasión me proporcionó una inmensa alegría como Secretario General.

Con toda certeza, me convencí una vez más de la sensibilidad política, la rapidez de la reacción emotiva y la pasión de los propagandistas, diferentes a las de quienes se dedican a otros oficios.

Por todo esto, puedo asegurar que con tal preparación ideológica y ánimo espiritual de los propagandistas podemos esperar un empeño más tesonero y un cambio real en el futuro fortalecimiento del frente y la labor ideológicos.

Han sido pocos los días que ha durado el cursillo, por lo que no habrán podido asimilar todo lo relacionado con la práctica del trabajo propagandístico y opino que en adelante deben seguir aprendiendo y fomentando el progreso en la práctica laboral. Pero confío en que ha sido un motivo importante para renovar la sagrada conciencia revolucionaria y el gran sentido de responsabilidad de redoblar nuestros recursos ideológicos y asegurar la continuidad de nuestra causa.

A mi juicio, esto es lo más importante.

La cuestión sería nuestra práctica a partir de este momento.

Lo más importante y valioso es la propaganda de la verdad que a diferencia de un sinfín de juramentos hechos con palabras despierte-no importa que sea una sola vez-la conciencia de las masas y conmueva sus almas, la propaganda altisonante que eleve su afán y ánimo.

Hoy, antes de clausurar el cursillo, quisiera referirme a algunos puntos a los trabajadores del sector propagandístico, flor y nata de la avanzada de nuestro Partido.

Compañeros:

Hace falta que a cada instante tomemos la conciencia de quiénes somos nosotros, los comunistas.

Lo que quiero decir es que la doctrina del Juche no se debe cambiar nunca, aunque cambie todo lo que existe en el mundo, y que nosotros somos defensores acérrimos de la primacía ideológica.

Nada puede sustituir la fuerza de una ideología revolucionaria, ni mucho menos superarla.

La absoluta confianza que tenemos hoy en nuestro futuro se debe a los recursos ideológicos que hemos acumulado en la prolongada lucha revolucionaria y que seguirá demostrando su poderío inagotable.

El mayor bien de nuestro Partido es, además de su gran ideología revolucionaria, su poderoso colectivo de propaganda y agitación que la convierte en una fuerza transformadora y la siempre victoriosa guía de nuestro Partido se basa en el poderío de la propaganda y agitación que lo tipifica.

Lo debemos poner a prueba a través de una historia orgullosa en que realizaremos al pie de la letra lo que aspiramos y nos proponemos.

Todos reconocemos que las tareas de lucha que tenemos por delante no son una réplica de las metas que trazamos en el pasado, sino su elevación evidente, así como otro cambio en el ininterrumpido camino de la revolución.

Una vez que trazamos ese itinerario y llevamos tanto peso, hemos de lograrlo todo con nuestras manos y recursos, pase lo que pase.

Lo imprescindible y apremiante en la nueva trayectoria de lucha no es ninguna base material sino el entusiasmo patriótico y el extraordinario valor de todos los funcionarios, miembros del Partido y ciudadanos, así como la capacidad de la movilización ideológica que los agranda para que se traduzcan en la exploración y creación.

Vivimos una época en que todos, desde los cuadros dirigentes hasta el último ciudadano de los confines del país, deben vincular su destino y futuro al desarrollo del Estado, coordinar su ingenio y afán con los objetivos de la nueva etapa y superar todos los desafíos y obstáculos con la voluntad inquebrantable y las iniciativas activas.

No es propio de nosotros, los revolucionarios coreanos, dejarnos gobernar por los factores objetivos y someternos a ellos. Solamente nos corresponde mantener con firmeza el principio singular de forjar el futuro y agarrar la oportunidad con la primacía ideológica consistente en aglutinar y arreciar las inmensas potencialidades espirituales y el empeño patriótico de todo el pueblo.

Hemos de tener con mayor claridad la disposición revolucionaria de alcanzar a toda costa nuestros ideales, enarbolando la bandera de la identificación ideológica, que nadie puede enarbolar por mucho que quiera, y la filosofía de nuestra doctrina ideológica que solamente puede sostener un partido como el nuestro que hace la revolución con un pueblo grandioso.

Compañeros:

Cuando se concluye este cursillo, con toda certeza las masas de militantes del Partido y el pueblo fijarán su vista en la actitud y la postura ante el trabajo de nuestros propagandistas y seguirán con atención sus futuras actividades.

En efecto, nuestro pueblo espera con ansiedad nuevos cambios e innovaciones en la labor de propaganda y agitación y la creación de la nueva cultura que alienten y varíen su lucha y vida.

La tarea que asume el sector propagandístico del Partido tiene hoy un peso diametralmente diferente a la de ayer y por ende es muy alta la exigencia que el Partido, la revolución y la época plantean a los propagandistas.

A medida que se ensancha la esfera de nuestro avance y se aceleran nuestros pasos, se agrandan inevitablemente los retos y dificultades, y cada una de las tareas para superarlos requiere de un estudio y esfuerzo con el sentido de responsabilidad y seriedad, enfatizó el camarada Kim Jong Un y continuó:

El trabajo propagandístico de nuestro Partido debe operar un cambio notable, ganar mayor altura y profundidad y ser más eficiente que antes.

Para los trabajadores del sector propagandístico es, por decirlo de algún modo, una prueba que han de superar y un gran monte que han de escalar.

Redoblando el sentido del deber y el empeño, superarán esa prueba con tesón y sin falta harán de este cursillo un punto de viraje radical y memorable en la historia de nuestro Partido que oriente el conjunto de la labor propagandística a la innovación y el desarrollo.

Nos compete desarrollar y enriquecer ante todo el contenido de la educación ideológica de conformidad con las exigencias y la imagen distintiva de la era actual.

El poderío de la labor ideológica se decide por su contenido y el desarrollo de este último precisa del desarrollo de la forma, el método y el medio.

Apoyarse invariablemente en contenidos y datos del pasado a pesar de que estos tiempos cambian y progresan con rapidez y en distintos aspectos e insistir en argumentos y criterios encasillados son a todas luces manifestaciones del atraso anacrónico.

Nuestros ideales y metas se elevan y se concretan a un ritmo acelerado en todos los renglones de la vida social como la economía, la defensa y la cultura. De igual forma se operan grandes cambios en el entorno de nuestra vida. Por tanto, es natural que el contenido del trabajo ideológico de nuestro Partido sea original y se enriquezca en atención a esa realidad.

Con esto no pretendemos jamás prescindir o reformar el contenido tradicional de la educación ideológica, sino convertirlo en un procedimiento que la profundice y desarrolle según la demanda de la causa revolucionaria que avanza.

Por consiguiente, la innovación y el cambio revolucionario de la labor propagandística y educativa deben comenzar lógicamente por el ahondamiento y el desarrollo del contenido de la educación ideológica.

El camarada Kim Jong Un especificó la importancia de realizar la labor propagandística y educativa de forma racional y conforme a la realidad y prosiguió:

Para hacer de nuestra ideología y política, ventajosas y asentadas en la verdad, una firme convicción de las multitudes y transformarlas en una gran fuerza que las ayude a alzarse superando con valor las dificultades y pruebas, ningún otro método es mejor que darles a comprender correctamente y con principios la justeza de su causa y la inevitabilidad de la victoria.

Si en la labor propagandística se descartan la ley de la percepción y los principios que rigen los objetos, los fenómenos y la vida y se los inculcan con fórmulas preconcebidas y de manera mecánica, puede que se tergiverse y confunda la verdad y se susciten el escepticismo y el rechazo.

Es una verdad irrefutable que la educación ideológica debe atenerse a la lógica y también asentarse con firmeza en la realidad.

La verdad ejerce una fuerza absoluta, incomparable con la de todas las retóricas.

Si en el pasado había diez o cien recetas para la educación de las personas, en la actualidad hacen falta mil y diez mil recetas, dijo el camarada Kim Jong Un y continuó como sigue:

Adherirse a la concreta situación y circunstancia de vida y a la psicología de las personas es afincarse realmente en la realidad.

Un trabajador de propaganda debe adentrarse a toda hora al pensamiento y sentimiento de la gente para ponerse en su situación y al preparar un texto propagandístico y dar una explicación tratará de que sean interactivos y que redunden en el cambio real de la conciencia.

Con el paso del tiempo hemos de desarrollar continuamente nuestras formas y medios de propaganda y educación.

La originalidad y la influencia de la educación ideológica dependen en gran medida no solo de su contenido y método sino también de su forma y medio.

Reza el refrán: El plumaje fino hace pájaro fino. Por muy buena que sea la materia de propaganda y educación, sin recurrir a nuevas formas y medios no puede atraer el interés y la atención de las masas ni influir en sus sentimientos ideológicos.

Un enunciado razonable, pero con el método anticuado, no lo aceptan las personas. Esta es la psicología humana.

La historia nos enseña la lección de que una ideología puede ser una fuerza inagotable para la victoria y el éxito o un terrible veneno de la frustración y fracaso en dependencia de la importancia que un partido y Estado socialistas atribuyen a la labor ideológica y de su desenvolvimiento, apuntó el camarada Kim Jong Un y agregó:

Si nos alabamos de la construcción de edificios modernos y la transformación del aspecto del país, no prestamos atención a la educación ideológica y el armamento espiritual ni logramos innovaciones incesantes, esto equivaldría a levantar un castillo sobre la arena despilfarrando los primeros recursos del Estado.

El transcurso de la época es el de la lucha y vida de las personas, pues para plasmar las peculiaridades de la actualidad en la labor ideológica es indispensable estudiar a fondo a las contemporáneas e investigar y aplicar nuevas formas, medios y métodos correspondientes.

En el sector de la propaganda, aunque se traten de contenidos de educación ideológica de un mismo tema, meditarán y estudiarán de manera concentrada para encontrar formas y medios capaces de atraer a la gente y para obtener mayores efectos y harán del hallazgo de lo nuevo un fenómeno cotidiano.

No se limitarán a hacer el trabajo de la educación ideológica, sino que analizarán de modo científico y cuantitativo el grado de su eficacia y qué medios, formas y métodos son más eficientes y los mejorarán constantemente.

También dedicarán esfuerzos a aplicar modernos medios informáticos y tecnológicos en el sentido de lograr mayor celeridad y eficacia de la propaganda y educación e impedir a carta cabal la propagación de ideas y culturas reaccionarias.

Compañeros:

Con un profundo análisis de la demanda de la innovación en la labor ideológica, nos damos cuenta de que es, a fin de cuentas, la demanda de la mayor conciencia y capacidad de los encargados de la propaganda partidista.

Para que nuestra labor ideológica conduzca la época reavivando el espíritu y la voluntad revolucionarios de las masas, los trabajadores propagandísticos poseerán antes que nadie la extraordinaria conciencia de responsabilidad y abnegación.

La propaganda y educación es una labor con la psicología de personas heterogéneas, por lo que una sola conferencia propagandística o agitación económica cuesta mucho.

Las cualidades del propagandista quien acepta trabajos duros no como un sufrimiento sino como un placer del revolucionario se forman y se consolidan gracias a su responsabilidad excepcional.

Su mente debe regirse en todo momento por la conciencia de responsabilidad de que si él retrocede se arruinarán su unidad, su región y su sector y estar llena del pensamiento de cómo mejorar la labor propagandística.

Debe saber captar la psicología de las masas escuchando lo que dicen y observando lo que expresan sus ojos y reaccionar sin demora a las manifestaciones ideológicas negativas con la misma sensibilidad con que uno percibe el roce del cuchillo afilado en el cuerpo. Esta es la postura de un propagandista responsable.

El oficio del propagandista partidista quien metafóricamente vive con la ideología a sus espaldas se impone no solamente en todo el proceso de su trabajo sino también en su vida cotidiana.

Si estos difusores de la ideología y la política del Partido actúan a contrapelo de lo que dicen, minarán su crédito entre las masas y como consecuencia derrumbarán con sus propias manos la posición ideológica.

Jamás tolerarán fenómenos negativos opuestos a la ideología del Partido y los principios socialistas y, en particular, no se dejarán contagiar por el abuso del poder, el burocratismo y el afán de riquezas ilegales, aunque le parta la cabeza un rayo y le amenacen con cortarle el cuello con un cuchillo.

Elevar decisivamente su nivel y capacidad es una necesidad acuciante vinculada directamente a la innovación real de la labor ideológica.

Actualmente, en todo el Partido se recalca una y otra vez que los funcionarios partidistas cultiven el arte de escribir y hablar, aptitud vital e indispensable para los propagandistas.

Se versarán en la idea y políticas partidistas, estarán siempre preparados para conmover a las masas con la voz del Partido a cualquier tiempo y en cualquier lugar y para dirigir y ayudar con acierto a sus colegas de unidades inferiores en su trabajo y no cejarán en su empeño de capacitarse cada vez más.

No solo deben estar bien preparados en el aspecto político e ideológico sino además ser duchos en la materia económica y en los últimos logros científicos y técnicos y poseer un alto nivel cultural y ricos sentimientos, descollándose así en distintas facetas.

Hoy en día, necesitamos mayor número de talentos en todos los sectores y unidades, sin excepción alguna, pero es en el sector de propagada donde cada uno de sus integrantes debe ser talentoso.

En el sector de propaganda tomarán medidas drásticas para elevar decisivamente el nivel ideo-teórico y la profesionalidad de sus trabajadores. Y es muy natural que el departamento de propaganda y agitación del Comité Central del Partido tome la iniciativa.

Es lógico que ese departamento planee e desarrolle enérgicamente la batalla ideológica de carácter innovador, creativo y ofensivo que exige la época actual.

Mediante toda una enérgica batalla ideológica, recuperará el carácter y el vigor inherentes de un departamento encargado del conjunto de la labor ideológica del Partido y especializado en la propagada y agitación.

Le atañe proyectar escrupulosamente la innovación de la labor ideológica en todo el Partido, tomar de forma científica las medidas tácticas que sean reales y originales y hacer parte del trabajo cotidiano el balance riguroso de la eficiencia del trabajo de propaganda y agitación y la adopción de medidas pertinentes.

La mejora de nivel y estilo de trabajo de los funcionarios de este departamento redundará en la de la profesionalidad y el modo de trabajo de los propagandistas de todo el Partido.

El camarada Kim Jong Un subrayó que en esta época de nuevos cambios todas las labores ideológicas deben ser el nutriente ideológico y espiritual para todos y el motor de una vida y lucha auténticas. Prosiguió que todos los participantes en el cursillo aplicarían en el trabajo los principios, remedios y métodos que adquirieron en él, los aprenderán y consolidarán de continuo en la práctica, y encontrarán sin cesar las nuevas llaves de la innovación de la labor ideológica, para enriquecer así las haciendas de la labor ideológica de nuestro Partido. Y continuó:

Compañeros,

Propagandistas del Partido de todos los sectores y frentes;

La ideología fue y sigue siendo el combustible de la revolución coreana y la primera riqueza de la construcción de nuestro Estado.

Es un honor excepcional y un orgullo especial trabajar como propagandista del Partido del Trabajo de Corea que guía la revolución con el poderío de la ideología tomándola como arma omnipotente.

Creo que todos los participantes en el cursillo asumirán con valor la responsabilidad que les han conferido la época y la revolución y desempeñarán el papel de vanguardia en seguir escribiendo los manuales de la revolución ideológica que recordará la historia de nuestro Partido y se transmitirán eternamente con el decurso de los años.

En esta oportunidad me he sentido reconfortado constatando en ustedes, con mis propios ojos, la posición responsable, el ánimo redoblado y la obvia confianza.

En nuestra trayectoria en que anticipamos el logro de los grandes ideales y el futuro hermoso con la fuerza irresistible de la ideología, se registrarán sin cesar éxitos mayores y cambios radicales.

Convencido de que todos los participantes y demás trabajadores abrirán con vigor el camino de avance de la nueva época con el fervor y valor de la vanguardia ideológica del Partido del Trabajo de Corea, enarbolando la gran bandera de la primacía ideológica, declaro clausurado el tercer cursillo de trabajadores del sector de propaganda.