Pyongyang, 15 de agosto (ACNC) -- Todo el país conmemora el significativo día de liberación de la patria con la infinita reverencia a los mártires revolucionarios antijaponeses que sentaron el cimiento para la eterna prosperidad de nuestro Estado al rechazar la opresión imperialista y lograr la independencia del país con la propia fuerza, dando prueba del espíritu revolucionario del Paektu.
El estimado camarada
Le acompañaron los miembros del Presidium del Buró Político del Comité Central del PTC, Pak T
Estaba enfilada en el cementerio la guardia de honor del Ejército Popular de Corea.
Se interpretó con solemnidad el himno nacional de la RPDC.
Mientras se interpretaba la música de la ocasión, fue depositada en la plataforma de ofrendas una ofrenda floral en nombre del camarada
Se colocaron otras en nombre del CC del PTC, el Comité de Asuntos Estatales de la RPDC, el Presidium de la Asamblea Popular Suprema de la RPDC y el Consejo de Ministros de la RPDC.
El camarada
Se efectuó un desfile de la guardia de honor del EPC.
El camarada
Recordando con la veneración las proezas indelebles y la vida valiosa de la primera generación de la revolución que logró a costa de vida la independencia al levantarse en la gran guerra antijaponesa llevando el firme espíritu y el ferviente patriotismo, colocó las flores ante los bustos de O Jin U, O Paek Ryong, Kim Il, C
La liberación de la patria, primera conquista preciosa de la sagrada revolución coreana iniciada con el arma, es la victoria de la original idea de la soberanía e independencia del gran Líder, camarada
Es más sagrada la historia de la guerra antijaponesa sin precedentes por estar impregnadas en su cada página ensangrentada la camaradería revolucionaria incambiable por nada y las
Exaltó a los combatientes que crearon el gran espíritu del monte Paektu y las tradiciones revolucionarias del Paektu a ser mantenidos para siempre, como revolucionarios y patriotas genuinos a quienes recordarán para siempre y asimilarán todas las generaciones venideras.
Nuestro Estado prosperará para siempre como mejor potencia del mundo sobre la base duradera de la victoria y gloria asentada por la primera generación, afirmó y deseó con toda sinceridad que sean inmortales la noble alma y espíritu de los combatientes antijaponeses junto con la bandera roja.
Guiado por el estimado camarada