A principios de agosto de 1945 el imperialismo japonés construyó las fortalezas en las zonas fronterizas y concentró allí colosales fuerzas armadas, fanfarroneándolas como la “línea de defensa inexpugnable”, lo que obstaculizaba el ataque final para la liberación de la patria.
Cuando hasta los altos comandantes soviéticos se calentaban los sesos para romperla, el gran Líder
Consistía en que las unidades pequeñas atacaran por sorpresa a los importantes puntos militares para que los enemigos, desorientados, pusieran al descubierto su sistema de defensa, efectivos y armas de fuego y, después darles la ofensiva general.
Según el plan operacional del gran Líder