Un día de abril de 1998, el gran Dirigente
Los funcionarios de Chongryon apresuraron la partida, guardando el gran amor del gran Dirigente quien los había llamado de cerca aunque estaba tan ocupado.
Cuando averiguaba por el teléfono el estado de la preparación de la partida de los funcionarios, el gran Dirigente se preocupó diciendo que no sería seguro viajar por el avión debido al tiempo nublado de aquel día, y ordenó traerlos por el tren o la vía terrestre.
Poco después, llamó otra vez por el teléfono y dijo que iba a enviar el tren especial. Indicó uno tras otro la hora de la partida del tren, la estación de permanencia durante el camino y la hora de la llegada del tren.
El cuento sobre las medidas benevolentes del gran Dirigente, quien se preocupó por los funcionarios de Chongryon no haciendo caso de su cansancio apilado por la marcha forzada sin descanso y formó en persona el tren especial para aquellos, se transmite hasta hoy como el mito del noble amor hacia los compatriotas en la historia del movimiento de los coreanos residentes en Japón.