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El Presidente Kim Il Sung vivirá para siempre como Sol del Juche

Francisco Nsue Macías Nguema
Hijo del ex-presidente de Guinea Ecuatorial

En retrospectiva, han surgido muchas ideologías en un millón de años de la historia humana, pero ninguna no le ha servido a la realización de la causa por la independencia.

Solo con el nacimiento de la idea Juche, la humanidad podría tener un farol que ilumina el camino de la independencia.

El Presidente Kim Il Sung creó la gran idea Juche, cuyo principio básico consiste en que el hombre es el dueño de todo y lo decide todo. Y abrió la nueva era de la revolución jucheana y, aplicándola en la práctica, condujo victoriosamente la revolución social de varias etapas, proceso en el cual acumuló inmarcesibles méritos en todos los dominios de la revolución y su construcción.

La idea Juche, creada y plasmada de modo brillante en la práctica revolucionaria de Corea, es el eterno estandarte de la causa de las masas populares por la independencia.

Como doctrina revolucionaria que sistematiza integralmente la filosofía centrada en el hombre, la teoría de la revolución y la metodología de su dirección centradas en las masas populares, constituye una perfecta guía de la revolución que ilumina a las masas populares el camino de la independencia.

Con su cosmovisión centrada en el hombre, lo convoca a crear la historia social y forjar su destino por la vía independiente, consciente de que es dueño del mundo y de su destino.

La teoría de la revolución y la metodología de su dirección, que ponen a las masas populares en el centro, les enseñan las revolucionarias y científicas teorías, estrategias, tácticas y métodos, recursos que iluminan las vías para llevar a feliz término la revolución y su construcción y la causa de la independencia aun en medio de las difíciles y complejas circunstancias y condiciones.

Por estas razones, la gran idea Juche deviene la ideología revolucionaria más justa, universal y de gran vitalidad, que cualquiera que aspira a la independencia puede aceptar y asimilar fácilmente. Lo prueba fehacientemente la gloriosa historia de revolución coreana, que ha venido alcanzando enorgullecedores triunfos bajo la bandera de la idea Juche, y la realidad mundial en la que bajo su influencia se alzan cada día más las voces a favor de la independencia.

El socialismo a estilo coreano centrado en las masas populares, es un genuino sistema donde estas son dueñas del Estado y la sociedad, un régimen indestructible que se ha arraigado profundamente en ellas como parte de su vida y vivencia. A raíz del derrumbe del socialismo en varios países el siglo pasado, la reacción imperialista presagió ruidosamente su "fin", pero el socialismo coreano sigue en pie en medio de la más imperiosa vorágine política de alcance mundial y logra éxitos seculares en todos sus sectores: político, militar, económico y cultural.

Mientras existe el imperialismo, la causa de las masas populares por la independencia, la causa del socialismo, lleva aparejado el agudo enfrentamiento con el enemigo. Para la Corea socialista, que por varios siglos y generaciones ha sido avanzada de la lucha antiimperialista y antiyanqui, es de particular importancia defender de las agresiones imperialistas la dignidad y la soberanía de la nación y las conquistas de la revolución.

El Partido del Trabajo de Corea ha comprobado en la práctica la justeza de la causa de las masas populares por la independencia, la causa del socialismo, y el carácter infalible de su victoria.

Al conducir con todo éxito la defensa del socialismo y la construcción de un Estado poderoso y próspero en medio de las pésimas condiciones y circunstancias, ha evidenciado que la causa de las masas populares por la independencia es justa y el socialismo es ciencia.

En la lucha que ha liberado a lo largo de su historia, el PTC ha demostrado que el socialismo y la justicia sí existen en esta Tierra y son más fuertes que el despotismo y la arbitrariedad del imperialismo, así como ha confirmado la verdad histórica de que no se puede detener jamás la tendencia de la época a la independencia antiimperialista y al socialismo.

El socialismo coreano es inquebrantable porque el Líder, el Partido y las masas están compactamente unidos.

Todo el Partido, Ejército y pueblo están unidos monolíticamente en torno al Líder con una misma idea, voluntad y obligación moral y toda la sociedad conforma una gran familia donde unos y otros se ayudan y guían como camaradas: tal es el distintivo esencial del socialismo coreano y la fuente de su inagotable fuerza. Esta unidad certifica la estabilidad política y solidez del Estado y sociedad coreano y es una gran fuerza motriz para defender la Corea socialista y acelerar vigorosamente la revolución y su construcción.

El Presidente Kim Il Sung desarrolló dinámicas actividades exteriores e hizo un gran aporte a la verificación de la independencia en todo el mundo. Enarbolando la bandera de la independencia, la de la justicia internacional, trabajó de modo activo contra las maniobras hegemónicas de la reacción imperialista, para el desarrollo del movimiento socialista mundial y el triunfo de la causa antiimperialista por la independencia, a favor de las relaciones intencionales independientes e imparciales y la paz y la seguridad en el mundo, acumulando en ese proceso imperecederas proezas.

La historia prueba que el defender firmemente su ideología y sus méritos nos promete un avance triunfante y un cumplimiento exitoso de la causa de las masas populares por la independencia, la causa socialista de Juche.

El Presidente Kim Il Sung, creador de la ideología rectora de la época de la independencia y constructor de la eterna base para llevar a cabo la empresa de las masas populares por la independencia, la causa socialista, vivirá para siempre como gran Líder del pueblo y como Sol de Juche.